7o. Dom Ord Ciclo B antes Cuaresma (Id=157)
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Antífona de Entrada

Señor, yo confío en tu misericordia; alegra mi corazón con tu auxilio y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

[Misa]

Se dice "Gloria".

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno: concede a tu pueblo que la meditación frecuente de tu doctrina le enseñe a cumplir, de palabra y de obra, lo que a ti te complace.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Yo soy el que ha borrado tus crímenes

Lectura del libro del profeta Isaías
43, 18-19.21-22.24b-25

Esto dice el Señor:
"No recuerden las cosas pasadas, no piensen en las cosas antiguas. Miren, voy a realizar algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notan? Trazaré un camino en el desierto, rutas en la llanura. Entonces el pueblo que me he formado proclamará mis alabanzas.
Pero tú, Jacob, no me has invocado; sino que te cansaste de mí, Israel: me has agobiado con tus pecados y me has cansado con tus culpas, Soy yo, y sólo yo, quien por mi cuenta borro tus delitos y dejo de recordar tus pecados".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 40, 2-3.4-5.13-140

Sáname, Señor, pues he pecado contra ti.
Sana ánimam meam, Dómine, quia peccávi tibi.

Dichoso quien socorre al indefenso: en el momento del peligro el Señor lo pondrá a salvo. El Señor lo protegerá, lo hará vivir dichoso en la tierra y no lo entregará a la voracidad de sus enemigos.
Sáname, Señor, pues he pecado contra ti.
Sana ánimam meam, Dómine, quia peccávi tibi.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor, aliviará sus dolores mientras esté acostado. Yo dije: "Señor, ten piedad de mí, sáname, porque he pecado contra ti".
Sáname, Señor, pues he pecado contra ti.
Sana ánimam meam, Dómine, quia peccávi tibi.

Tú me sostienes, porque soy inocente, y me mantienes en tu presencia para siempre. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, por los siglos de los siglos. Amén, amén.
Sáname, Señor, pues he pecado contra ti.
Sana ánimam meam, Dómine, quia peccávi tibi.

Segunda Lectura

Jesucristo no fue primero "sí" y luego "no". Todo él es un "sí"

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
1, 18-22

Hermanos: Dios es testigo de que nuestras palabras no son hoy "sí" y mañana "no". Como tampoco Cristo Jesús, el Hijo de Dios, a quien Silvano, Timoteo y yo les hemos anunciado, ha sido un sí y un no; en él todo ha sido sí, pues todas las promesas de Dios se han cumplido en él. Por eso el amén con que glorificamos a Dios lo decimos por medio de él. Y es Dios a quien nosotros y ustedes nos fortalece en Cristo, el que nos ha ungido, nos ha marcado con su sello y nos ha dado su Espíritu como garantía de salvación.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la liberación de los cautivos.
Evangelizáre paupéribus misit me Dóminus, prædicáre captívis remissiónem.
Aleluya.

Evangelio

El Hijo del hombre tiene poder para perdonar los pecados

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
2, 1-12

Gloria a ti, Señor.

Cuando después de algunos días volvió Jesús de nuevo a Cafarnaún, corrió la voz de que estaba en casa. Acudieron tantos, que ya no había lugar no siquiera junto a la puerta. Jesús se puso a anunciarles el mensaje.
En ese momento le trajeron un paralítico entre cuatro. Pero, como no podían llegar hasta Jesús a causa del gentío, levantaron el tejado de la casa donde estaba, y por el boquete que abrieron, descolgaron la camilla en que yacía el paralítico.
Jesús, viendo la fe que tenían, dijo al paralítico:
"Hijo, tus pecados te son perdonados".
Unos escribas que estaban allí sentados, comenzaron a pensar para sus adentros:
"¿Cómo se atreve a decir eso? ¡Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?"
Jesús se dio cuenta inmediatamente de lo que estaban pensando y les dijo:
"¿Por qué están pensando eso en su interior? ¿Qué es más fácil? ¿Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados; o decirle: Levántate, toma tu camilla y camina? Pues ahora sabrán que el Hijo de Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados".
Entonces se dirigió al paralítico y le dijo:
"Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".
El paralítico se puso en pie, tomó en seguida la camilla y salió a la vista de todos de modo que todos se quedaron maravillados y daban gloria a Dios diciendo:
"¡Jamás habíamos visto una cosa semejante!"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Oración de los Fieles

Celebrante:
Invoquemos, hermanos y hermanas, a Dios todopoderoso, con una oración tan pura y humilde que merezca obtener lo que pedimos:
(Respondemos a cada petición: Te rogamos que nos escuches).

Por la santa Iglesia, extendida de Oriente a Occidente: para que el Señor la mantenga firme y confiada en medio de las contrariedades y tentaciones del mundo, roguemos al Señor.
Te rogamos que nos escuches.

Por los que tienen autoridad en el mundo: para que bajo su gobierno podamos vivir en paz y concordia glorificando a Cristo, nuestra esperanza, roguemos al Señor.
Te rogamos que nos escuches.

Por los que nos desprecian a causa de nuestra fe y por los que persiguen a la Iglesia: para que el Señor les conceda encontrar la verdad, roguemos al Señor.
Te rogamos que nos escuches.

Por los que estamos aquí reunidos en el nombre del Señor y por aquellos por los que queremos orar: para que Dios nos conceda perseverar en la fe y nos reúna un día a todos en su Reino, roguemos al Señor.
Te rogamos que nos escuches.

Celebrante:
Dios de la libertad y de la paz, que en el perdón de los pecados nos has dado un signo de la nueva creación; escucha las oraciones de tu Iglesia y haz que nuestra vida, reconciliada en tu amor, sea anuncio y alabanza de tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Que este sacrificio de acción de gracias y de alabanza que vamos a ofrecerte, nos ayude, Señor, a conseguir nuestra salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La Iglesia unificada en el vínculo de la Trinidad

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque quisiste reunir de nuevo, por la sangre de tu Hijo y la acción del Espíritu Santo, a los hijos dispersos por el pecado; y de este modo tu Iglesia, unificada a imagen de tu unidad trinitaria, aparece ante el mundo como cuerpo de Cristo y templo del Espíritu, para alabanza de tu sabiduría infinita.
Por eso,
unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Proclamo todas tus maravillas, me alegro contigo y entono salmos en honor de tu nombre, Dios Altísimo.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, alcanzar un día la salvación eterna cuyas primicias nos has entregado en estos sacramentos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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